lunes, 30 de mayo de 2011

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Amor y Libertad
Jessie Blanco: Amor y Libertad

“Te quiero no para atraparte
te quiero para liberarte
no querer adueñarme
de tu corazón
es la razón de amarte”


De que va a escribir uno si no es de lo que le desgarra el corazón, antes uno hablaba de cambiar el mundo -tamaña ambición- ahora como que la ambición se achica o nos sinceramos , ahora nos proponemos cambiar nuestra percepción del mundo, que es lo mismo que cambiar uno, que es lo mismo que pedirle peras al olmo, que es lo mismo que ser aquello que no somos ni cuando vamos siendo porque nunca supimos que lo podíamos ser, o como decía Kropotkin “seamos realistas pidamos lo imposible”, pero lo imposible duele, porque nos reta a renunciar a aquella parte de nosotros que habita en la costumbre y en la rendición. Pareciese que bajamos a esta bolita azul llena de tormentas a pasar toda la mitad de la vida aprendiendo cosas para luego desaprenderlas, el corazón no sale inmune en esta batalla, en nombre del amor nos condenamos y en nombre de el nos liberamos.

No es casual para nada que hoy hablemos de revolución personal mas que de revolución social - mas aun cuando confundíamos al socialismo con la rusa socialista- mas aun cuando confundamos la caída del muro con el fin de la guerra, mas aun cuando depositamos en acontecimientos históricos nuestro poder sobre el cambio, sobre los cambios, sobre la revolución. Mas aun cuando el Viejo Fuku nos mato la historia y el ultimo refugio externo de nuestras posibilidades -afortunadamente- se fue para la mierda.

Nunca estuvo adentro la posibilidad, siempre la facilitaron otros, que no eran cualquiera sino que crean en su posibilidad real; eran pocos soñadores de realidades, que despertaron y se negaron a dormir. Tal vez ahora parezca una trampa del sistema -una asimilación -esto de hablar y pensar en la revolución personal, pero ¿Como si no es luchando con nuestros enemigos internos, con nuestro propios fantasmas? ¿Como si no es reconociendo que ideológicamente estamos jodidos? Que queremos llevar a la practica la democracia directa y no la de ellos, y no sabemos hacerlo porque no nos gobernamos, porque delegamos nuestro poder, porque somos las voces de otros, porque no reconocemos en el otro a nuestro igual -pese a las diferencias- porque los prejuicios nos limitan, porque el dogmatismo y la intransigencia de pretender que todos anden por nuestro camino nos aíslan, porque tenemos que ir a un determinado lugar con determinadas personas -que piensan coumo nosotros- a practicar nuestra ideología... Porque sencillamente no ha sido una practica de vida, ni una filosofía del alma, esto que queremos ejercer como libertad y en nombre de la cual hacemos todo para ver si algo de ella se nos contagia. Yo vine aquí a hablar de amor porque creo que no hay libertad sin amor, yo no vine a evangelizar al ateo, ni a diabolizar al creyente, yo vine aquí a encontrarme.

Nos encanta el amor y a los acratas el tan cuestionado amor libre , tal vez porque inconscientemente reconocemos que hay una amor atado- que carece de libertad- un amor prohibido -al que se le teme; un amor que generalmente es privado (privado socialmente pero padecido individualmente), es un amor con nombre y apellido: Amor-de-privado: Esta muletilla llamada amor, este lugar que le damos a ese señor en nuestras vidas, pareciera que nunca se cuestiona -por aquello de que el amor es sagrado- pero ¿Cual amor?... Damos por supuesto que amamos y que todo lo que se haga en nombre del amor es legitimado de antemano, sin interrogarnos sobre aquel que ama, ¿Desde que lugar lo hace? y ¿Para que? ¿Puede un hombre esclavo de sus pasiones amar libremente? ¿Acaso es un contrasentido esto del amor libre?... Pareciese que no.

Veamos la forma que va adoptando este amor que ciegamente hemos legitimado, en lo mas cotidiano y vivido por todos, en la relación de pareja, por ejemplo, donde se funda y se institucionaliza el amor: Cuando decimos estar enamorados y locamente apasionados por alguien -que no es cualquiera- porque nuestro amor no es tan ciego, el escoge, sabe lo que le conviene e ignora aquello de lo que nunca se enamorarla: la abuelita de la vecina, el niño mal vestido, el poeta perdido, la muchacha que trabaja en casa, el loquito de la esquina, la negrita que vende las empanadas en la universidad (aunque se han visto sus excepciones); empieza la discriminación, la exclusión, aquí empieza la condena de este falso amor que vivimos como autentico. Así este ciego amor ve lo que quiere, selecciona su objeto, lo corteja, lo cupidiza engañando al otro, haciéndole creer una realidad que no es real, una verdad que es mentira.

Entonces ambos seducidos por el encanto efímero, pasajero, perpetúan el amor convirtiéndolo en relación -se prometen el futuro se hipotecan la vida- con normas bien claras, porque aquí entre nos ¿alguna de ustedes a visto a un anarquista libre de celos, libre del temor a la soledad, libre de la necesidad de poseer y de ser poseído tal y como a todos nos enseñaron?... La relación de pareja de los hombres y mujeres del común, no se cuestiona, se negocia y se renegocia generalmente bajo los mismos parámetros, sin quedar intacto lo esencial: la renuncia a la libertad que esta implica ... no dejamos espacios para que el amor aflore porque cada vez le cerramos mas las puertas, el individuo se condena a perecer al lado de la otra individua por el resto de sus días, esta condenado a perder una parte de si mismo y no para ganar otra sino para fundir su mitad, el individuo pierde unidad, ya no es el, sino el objeto del deseo de la otra; ella ya no es ella sino el objeto del deseo del otro; dependiendo de cuan amplio o pequeños sean estos deseos -limitados generalmente por la falta de imaginación- así será nuestro ser, así quedara hipotecada nuestra esencia: Cuanto te quito cuanto me quitas, cuanto te poseo cuanto me posees, cuanto me conoces, cuanto me matas.

De este modo es tan predecible el final, que entonces deviene en crisis este "amor" es decir ya no se puede estirar mas, ya no da para mas, ya se ahoga y es de vida o muerte la separación, porque si no, uno de los dos o los dos se mueren asfixiados por la falta de aire, por la falta de libertad. Comienza la ruptura, aquella vieja señora, muy sabia ella, con quien nadie quiere encontrarse. Porque esto implica el reencuentro con nosotros mismos de quien tanto huíamos cuando íbamos de pareja en pareja.

Ustedes bien pensaran que aquí hay una visión fatalista de la pareja, pero dime tu ¿como vives el amor? escríbeme y muéstrame otra vía que no sea esta relación única de dos mitades que tienden a negar aquella parte mas sagrada que les resta. Te has preservado fiel a ti mismo, para mi esta forma de relación tan predeciblemente muerta, no llega a ser siquiera relaciones de pareja porque para que haya una pareja hacen falta dos.

Cuando se acaba una relación lo que menos hace uno es cuestionarse el amor -como si este fuera una de diva gratuita caída en el techo de tu casa- como si no fueras tu el principal responsable de su sino. Lo más rápido que hacemos es correr en búsqueda de la próxima victima, la otra muleta que nos sostenga de la invalidez de la soledad: Tal vez porque se vive como falta y no aprendido uno a irse alimentando de ella ... Viene la soledad. La soledad es una retardada mental, nunca la cultivamos en nuestros corazones, esta excluida, es la oveja negra del corazón, no hay lugar para ella, es una herejía verse al espejo y descubrirse solo ... Porque ahí, justo ahí, es donde comienza el camino hacia tu libertad.

Ustedes se preguntaran, pero bueno, del amor libre ¿Por que no se ha dicho nada? De este mas vale no decir nada porque se alimenta de incertidumbres y de in conclusiones, este solo podemos reconocerlo cuando lo vivimos porque en poco tiempo -como es su tiempo efímero y fugaz- nos adelanta el paso hacia aquello que siempre hemos solado ser. De este mas vale no decir nada porque su libertad radica precisamente en la imposibilidad de ser atrapado ya sea con palabras, miedos o falsas promesas de seguridad.

Estas dos formas de vivir el amor, aunque chocan entre sí, se necesitan, para que el amor sea libre primero ha de carecer de libertad. Así como el hombre no este exento de perder su libertad amando aunque quiera liberarse desde el amor, el amor se vive dialécticamente, porque quien lo vive es el hombre y el hombre no es lo mejor de si, ni lo peor de si, sino esa lucha ... Esa lucha por dejar de mal-amar para bien-amar, es decir de poseer para liberar, de temer para confiar... Por eso ya es un lugar común encontrarnos con las desgarradoras contradicciones del amor: En el caso de los celos, por ejemplo, muchos sufrimos de celos obsesivos -creemos que a mayores celos mayor es el amor- mientras que paradójicamente intuimos y sabemos que esto nos aleja del ser amado -que a fin de cuentas es quien termina representando el amor-.

Pareciese que no nos hemos percatados de que el amor se aprende y por ende estamos aprendiendo a amar... Nuestro amor esta en pañales... Pero descuiden no es del todo nuestra responsabilidad porque en ¿Que lugar del mundo va el corazón a la escuela? ¿Como le decimos a nuestros corazones y los corazones de nuestros compañeros que han sido maleducados? Como le enseñamos a comprender desde los sentí pensamientos, que en un mundo lleno de gente hermosa, siempre vamos a correr el riesgo de amarnos entre si y que pese al dolor (del cual aprendemos) lo deseable seria acrecentar nuestros corazones para que sean cada vez mas los que habiten en el.

El hombre evolucionara, es decir se liberará desde si mismo, en la medida en que acreciente su amor, en la medida en que deje de ser un amante castrado y cobarde para transformarse en un amante libre de temores... Cuando se universalice el amor, este ya no será nuestra condena sino nuestra liberación.

~

3 comentarios:

Claïre dijo...

no tengo mucha confianza en que eso se lleve al cabo algún día a causa de que todos los seres vivientes se dejan llevar por sus emociones y por tanto no podemos llevar algo perfecto. Vale! soy Snowbunny :* te quiero!

Ariel Cruz dijo...

Está bastante bueno Vale :), la verdad creo que en estos momentos, más que esperar que los seres humanos en general elijan una u otra forma de amor -el libre o el "atado" para llamarlo de alguna manera- creo que es importante comprender también que cada cual tiene su propia forma de ser, de pensar, de sentir y de expresar :), por la misma razón, cada cual tiende a elegir aquella que le acomoda más y, muchas veces, no se encuentran "formas puras", este mundo está lleno de matices.

Muy buena entrada Vale, y no creo que sea necesario que seas tan pesimista, demás que te llega alguien, ya sea para que lo ames libremente o para que te ates xD.

L dijo...

Hola preciosa.. cuanto tiempo, pero culpa mía que estoy demasiado ausente.

Espero que estes bien, muchos besos.